jueves, 15 de octubre de 2015

MÁS CAMINOS



Nacían en tus hombros.

Y de todos
uno por rudo destacaba.

Uno difícil
por el que corría a tu cuello
rogando
no ser descubierto y atrapado
en mi silencio al amar.

Al amor rasgado y sin destino
desafiaban sedientos
mis dedos
deslizándose
por la desesperanza de tu rostro.

A mi alma tozuda
incrustaba como piedra en tu piel
desafiaban y sorteaban
la herencia letal de tu pena
y al azar
sorprendido
en tu ceja arqueada.

Así llegaban
mis labios sin huesos.
A tus labios, solo tuyo.
Sin pensar, adivinando…


Que sin razón
cederían.


CM 15-10-2015