viernes, 11 de mayo de 2012

OTOÑO Y MUERTE

 

Miraba.

Él, no quería soltarte del cielo.
Acurrucaba hojas, maldiciendo
no ser verano.
 
Hablo del otoño.
No de los ojos hacheros y fríos, que decían:
¡Te tocó!
 
Te miraba… ¡Y morías!

Injustamente desnudo
ahogando futuro
en la nada agónica y amarrada
al recuerdo a punto de extraviarse.

Te miraba y era falso alivio
reflejar amarillo
en la creciente Impotencia.

Te miraba a ti y al otro.

Al otoño miraba…
Al horror contenido
apretando las raíces de mi alma.

Y recién ahí… al caer.

Cuando mis ramas fueron negras
y se recortaron en azul plomizo

supe

que al morir se era
el árbol
que no fui.



ChicoMalo, 8 de Mayo de 2012.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Cuánta tristeza, cuánto dolor contenido...
El otoño parece siempre empecinado en acercarnos más y más a las heridas, no sé por qué causa...es como un tiempo de meterse para adentro en busca de abrigo, sin darnos cuenta que a veces es nuestra alma quien siente frío.
Me gusta tu simpleza y tu manera dulce de contar, de transmitir.
Un beso chicobueno.