miércoles, 13 de enero de 2010

DESIERTOS

Desierto... cuanta razón tenías desterrando calor de las huellas de mi destino. Por ese vacío, viudo de esperanzas que con descaro en una línea disuelta en gris se exhibía me obligaba a morir en arena siendo estampida de mar cuando mi sol se negaba a dormir. Cuanta razón... tus reflejos dorados al oeste excitaban despintando de mis sombras al árbol de los sueños. Un paso di así... y fueron miles de pasos perdidos hasta que pude convertirme en el tronco plateado de un álamo asomando incrédulo con sus ramas extendidas pidiéndole al cielo por la soledad de tu infierno. Sol y piel, desvanecían la vida, los colores más allá, grises. Conseguí que al fin escucharas desierto evité que las palabras se volvieran inaudibles a tus oídos extirpándoles a cada una el crepúsculo de su razón y ahora vuelan y cantan como besos y hay amor disperso en lo orquestado amor que va creciendo muy cerca de tus ojos. ChicoMalo 13-01-2010

No hay comentarios: