sábado, 17 de octubre de 2009

CALIZ RUISEÑOR

Ahora que voy siendo testigo del cáliz ruiseñor del cielo blanco, brillante... frondoso mi cuerpo no tiene peso, y mi rostro aletea en él, sumergido en su sangre. Me embriaga la insólita unión rosa y corazón, pasión canela que paraliza al tumor nocturno del temor. Ahora, casi dormido, aullando en el costal improvisa un amor, dominado y escondido refregándose liberado de ese tierno grito de terror. ChicoMalo 17-10-2009

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