jueves, 15 de enero de 2009

TRAVESURAS DEL TIEMPO

Que mi tiempo en las manos del día se escurra y se ausente indiferente veloz, discontinuo, inconcluso soberanamente me molesta... ¡Me molestaba! Así no debería ser el tiempo, porque si así es no tengo la edad que tengo y mis ciento un años, son como setenta y ocho. Los veintitrés años de diferencia míos y no míos o únicamente míos, tal vez ya estén en otros seres, pero me pertenecen como que estoy seguro que entre mis setenta y ocho, que con honra conservo tengo algunos de alguno que no conozco ni conoceré. Todo esto lo deduje ayer o el año pasado y esta mañana a las siete y media me miré en el espejo y me vi totalmente rejuvenecido miré la hora dos veces... eran las diez, pleno día dejé el bastón, deje mi barba... y me fui me senté en la plaza, cara al sol, brazos extendidos y manos abiertas... ¡Bien abiertas! .

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