domingo, 11 de mayo de 2008

MÁS, NO PUEDO AMARTE

Por estar solo con el yo que controlar no puedo que controlar no quiero, por dejar que mi mente provoque blanco por no sufrir tu ausencia por no caer en las garras de la soledad, la noche me tragó. Dejé que me tragara. Caí al abismo al sueño, donde mis sentidos escapados arañaron tu rostro iluminado en lo profundo. Con la vida entre los dientes, la pasión aferrada por mis manos, te encontré, y a pesar que ya no éramos uno reconquistarte quise. Fue un siglo, laberintos de aventura tu, en cada hueco del oscuro, resucitando mi corazón. Iba a besarte… cuando volví a caer, otra vez solo. Desperté. Luché y luché por quedarme nuevamente dormido por retenerte un segundo más y que supieras mi sentir y evitar la separación, pero no pude. Vi como en mi cama te desvanecías, soltando mi mano como quién suelta al aire un pañuelo. Contigo para siempre casarme quería. Pero ya nada importa. Entre nubes de grises tristes y como si mi vida completa de un largo peregrinar llegara todo yo, de nuevo conmigo, angustiado sintiendo que te había perdido. Se terminaron de abrir, como con una descarga eléctrica mis ojos y me abracé a la realidad, a la sorpresa de que eres mi esposa, y que sólo estás de viaje… de viaje. Mujer, amor, la felicidad no se puede escribir, yo más, no puedo amarte. .

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