martes, 18 de marzo de 2008

¿Por qué mujer... por qué?

Cuando las aves aun duermen y el sol inquieto por salir por debajo de mis sueños su nariz asoma, me digo yo, que felicidad es amanecer a tu lado. Y antes del primer canto, canta mi cuerpo, nota por nota muy dentro. Apenas si logro comprender la melodía desorganizada, la andanada de sensaciones que por mi vagan en silencio y sin más, hacia ti dejo extender mi brazo. Y te encuentro. En mi sangre de placer alborotada, placer que me recorre sin piedad ni permiso ocultando mi mente en la sombra de mis sentidos, alertas, listos, sensibles. Las ramas de mis árboles acarician un cielo, el mismo que acaricias tu cuando tus flores son flores despiertas. ¿Por qué me erotizas así mujer?

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