viernes, 28 de marzo de 2008

MENTE RIDICULA

De dónde vienen las palabras que asocia mi intimidad, evitando que mi mente no siga ridícula formando frases que mi corazón ni escucha. Me gustaría saber de qué lugar mío las saca, porque es probable que allí se encuentren las que alguna vez oí sordo. Y porque no alcanza que sean para el corazón, también las necesito para el alma. Al fin y al cabo, es la que más debe escuchar.

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