sábado, 29 de marzo de 2008

LA PALABRA DE DOS PALABRAS

No te escuche decirme nunca esa palabra y siempre quise oírla. Siempre espere. Siempre espero. Pero hoy, dudo de la reacción de mi corazón, porque ya vive por tu silencio convulsionado. Silencio grande, misterioso al que me he acostumbrado al que he acogido como innato en ti sin serlo y que extrañamente, por esta ausencia tiene peso su presencia, al punto que el mismo vacío, de vacíos, lleno está. Entre los dos, si esa palabra de dos palabras se interpusiera, te confieso que me sonaría tan rara como raro sería que al recibir en mis labios la brisa de un Te Amo, estos vuelvan a pronunciar también Te Amo.

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