sábado, 23 de febrero de 2008

EL AMOR DE TODOS LOS DIAS

Testarudo hace valer sus horas, clavándome una estaca por día, el tiempo gruñón e inquieto si la vista no levanto. Sus dientes son poco amistosos, sin embargo, de leche parecen cuando percibo extrañado, esos segundos que no puedo dominar y silenciar no quiero. Cada vez que un año se cumple, lo archiva desnudo, y quién sabe que hace… porque luego en mis recuerdos siempre estás tu. Será sin darme cuenta, que líneas nuevas en tu piel registro o sonrisas de las demás distintas, gestos que antes no vi o palabras en tono diferente. Tomar tu mano, es el permiso de mi cuerpo, para que tus alegrías, desdichas, inseguridades y temores, en mi se internen y en ocasiones viendo tus ojos distraídos o quizá perdidos sabiendo que no los alcanzaré, igual los sigo. Por ese tiempo de apariencia hostil, creo en el amor de todos los días y en los sentimientos que eternos danzan, y que una mañana cualquiera por él asentados aparecen en la foja de un día que viví que no me percaté.

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