sábado, 15 de diciembre de 2007

Siguiendo al sol

.

El despertar de la mañana,

fue igual al que mi ser tuvo

cuando cuenta se dio

que lograría acariciarte y amarte.

Igual a los reflejos del sol,

naciendo tibios, recorriendo mi cuerpo

sin haberte besado aun.

.

El paraíso recién iluminado,

expectante e inmóvil…

a la parálisis que mi corazón encontró,

cuando mis labios con los tuyos

por primera vez se mezclaron,

y desnuda acabaste en mis brazos

despertándose tus senos

como este amanecer.

.

Tan alto veo el sol del mediodía,

alto en la mitad de nuestras vidas,

alto contigo y alto sintiéndonos uno

en el deseo y la pasión.

.

De oro bañada será la tarde,

como bañada es nuestra madurez

por la dorada, candente siempre,

necesidad de amor.

.

Y cuando el sol se meta rojo consagrado,

lo sentiré igual al fuego

al que derritió mi inseguridad,

la vez que no te vi,

pero que si estabas,

.

que viví en ti,

sintiéndote más que nunca,

como el sol que estuvo,

que siempre está.

.

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