viernes, 28 de diciembre de 2007

Siempre estás

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Me miras, te miro

y te quiero, te amo.

Porque amo la inocencia de tu permanencia dura,

tu fragilidad gigante arraigada en la tierra y mi retina,

por tus garras poderosas a la vida aferradas

de su sangre

sedientas.

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Hermosa y misteriosa de sedosa cabellera,

luna verde que robas energía del sol,

devorando sus rayos y mi corazón,

absorbiendo la melancolía con brazos enormes

de este y todos mis días.

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¡Oh, cuanto te quiero, te veo y te veo!

.

Te abrazo y recorro tus finas venas,

tu piel suave

y tus puntas como aguijones de amor acaricio.

Tu torso vestido y desnudo a la vez

de pasión y admiración rocío,

porque mudo percibo distendido tu regocijo

y porque permites que mis sentidos,

testigos sean

de tu espontanea belleza.

.

Y aunque duermas eterna y nada digas,

sagrado beso de luz sueñas

porque siempre viva, tu alma está.

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