jueves, 29 de noviembre de 2007

Viento de amor

Fue en fiesta de cupido,

donde el sol, vestido de rojo fuego,

al mar besó, adornando sus olas con rayos de plata,

que por la osadía de nacer sin prisa,

a la luna quitó.

Aquella faustuosa noche,

a unir dos con amor, fui encomendado,

como estrella fugaz lanzado al azar,

y como un barco a la deriva navegue por los cielos,

cayendo luego, dando tumbos por ahí,

como una flecha perdida.

Extraña tierra,

a la que me aferré con desesperación,

y absorbiendo su sangre,

llené mis venas soñando ser árbol,

o florecer al menos…

pero fracasé.

Hasta ayer,

que vi bostezar al horizonte y a mi lado caer,

con el alma astillada, otro disparo al amor,

errado.

Arqueando mi cuerpo el destino quebré,

besándola, aliviando su trino,

y hasta emborracharse, mis lagrimas bebió.

De ser como un mástil desterrado,

enamorado soy… el mejor arco,

y como si un arpa fuera, pasa por mi el viento,

a recoger de ella sus cantos,

melodías que con cada soplido el mundo recorren,

en nombre de cupido, llevando el mensaje de amor,

que yo hoy,

vivo.

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