jueves, 29 de noviembre de 2007

Unos minutos antes

Recostarme a tu lado

mar apacigua,

las olas se planchan contenidas

surgiendo desde lo profundo,

mi paz,

sus manos extendidas,

trayendo como tesoro tu calor.

No ha llovido

pero tu presencia la siento

como siente el rocío la hierba,

y en este jardín

tu espalda, caricia es.

Seductora,

cómplice de luna, perfila entre sombras

un mapa sin cruz.

Se bien,

que al final del desierto

tus pies unidos oasis custodian,

aunque sin querer

como dos palmeras dormidas, irresistibles,

me reciben,

para treparme ciego a tus sueños.

A ti me pego, solo un cuerpo somos.

Y sin que sepas, sin saber, desaparezco.

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