viernes, 23 de noviembre de 2007

total...

Sentí un polvorín explotar,

el cielo enojado me grito,

y ahora el mar angustiado,

recibe del cielo y de mi,

restos quemados, agua sin fin.

No sabía que explotaba.

Esa tarde hostil la mecha encendí,

pensando que nunca mas estarías aquí.

Los pájaros huyeron,

las nubes se escondieron,

ya no oí lo que dijeron,

total...

en mi interior solo había vacío y hielo.

Pero ahora,

que el mar desborda lleno de mi,

y del cielo que enojé,

se que me mentí, porque los restos,

impregnados están de amor,

y la lluvia que cae no tiene fin.

No hay comentarios: