jueves, 29 de noviembre de 2007

Real

Devoto amor no puedo jurarte,

deslumbrarte con la belleza de mis ocelos es mi deseo,

admiración despertar en ti al abrirme,

descubriendo en el dorado, azul y verde,

la primavera que doy comienzo.

Voy a pasearme en este prado, danzar…

mi abanico iridiscente maravillará tus sentidos,

y flotaran mis pasos en tu mirada hasta que poseída seas.

A soñar con mi divinidad volaré a lo alto de un árbol,

mañana esperando, embebidas de mi hermosura,

doncellas hipnotizadas que por mi serán amadas.

Majestuosa mi imagen, jamás se reflejará en fuente alguna,

porque valioso como el oro, elegido por dioses,

sobre mi, ningún castigo caerá. Protegido soy.

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