jueves, 29 de noviembre de 2007

Opaca mañana

No me dejes tu hijo,

que mi despertar descuidado,

soneto inconcluso sin rima de amor,

igual,

pintara en mi mirada

lo que este hilo de luz que abandonas,

no puede ni quiere.

Eres opaca, fría,

un abandono del tiempo,

llegas a mi siendo despedida,

y te grito,

desde la ventana de mi alma,

si la noche no tiene estrellas,

mi corazón brillará.

Te pareces a un abismo,

a las fauces de una bestia,

y no seré yo tu alimento,

ni siquiera el objeto,

que gris pintarías con indiferencia.

Déjame sólo,

aunque sin sol despierte,

mi mente, cálidas figuras traerá,

y adornaré este cuarto,

con besos libres,

abrazos contenidos,

y todo lo que en mi ahogué,

sin ti,

entre suspiros.

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