jueves, 29 de noviembre de 2007

Hablemos, total... no escuchan.

Amanece la hipocresía

y los rayos de mezquindad,

lentos asoman,

con la inocente intención,

de tocarnos suavemente...

porque si los pájaros despiertan

libres,

de su cielo de oro avaro,

lloverían flechas de odio,

que jamás errarían.

De que están hechos sus corazones

sé,

los huelo,

aunque cada uno de nosotros

solos estemos, hablemos,

digámonos los miedos,

total...

no escuchan.

Luchemos para que un día,

juntos borremos de este mundo,

a los sedientos

de alma negra.

Cansado cae el sol,

por tanta hipocresía.

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