jueves, 29 de noviembre de 2007

En mi vació

Abriendo mis brazos en cruz

de cara al sol

no veo el este… ni el oeste,

sólo a ti.

Tras mi espalda,

un camino abierto a machetazos,

anillos gruesos de mi propia vida,

tapados sin amor

ocultando el sur.

Rojo no espera

y el único atisbo de tiempo

tu sombra agigantada marca,

corriéndola con desesperación,

mirando el cielo termino,

trazando rayas entre tu y cientos de astros perdidos,

el mismo horizonte quebrado y vetusto,

que vuelve a dividirme la mirada,

empolvando el alma.

Abandoné mis pisadas,

en soledad resistiendo, solo las tuyas…

ya no camino ciego de día,

y por mas que la luna se esfuerce,

mostrando sus mejores gestos,

por la madrugada,

echada menguando,

el norte descubre al pie de mis lágrimas

…crecido ahí,

mi desconsuelo.

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