viernes, 23 de noviembre de 2007

Alma nevada

Viendo a mi alma arribar, cayendo, desde el oscuro cielo, viene, sin dejar de llorar, iluminada por estrellas de hielo. Llegó a mostrarme apresurada, con su tormenta sin canción, la nieve, que robó a su amada, y que muere, en sus manos de ración. Desde su bolsillo descosido, junto a recuerdos en el fondo, cae un pequeño copo dormido, y sin saber su sueño, lo escondo. Por temor al sol, que juega, con su rayo descuidado, mi sombra no le niega, un abrazo a el… y a su pasado. Cuando despierte conmigo, será río, con agua de llanto, y me dirá, si a mi alma sigo... y por que ella, vino sin canto!

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